La década perdida

Por Juan Lozano

Si hacemos balance de la gestión del equipo de gobierno de nuestro Ayuntamiento con el alcalde a la cabeza podemos definirlo como gris, oscuro, con más sombras que luces.

Nuestra ciudad se encuentra encallada, congelada en sus inversiones, como si los años no hubiesen pasado por ella. Hemos perdido otro tren.

Tenemos la suerte de tener el primer puerto de España, que nos sirve de motor en empleo, pero continuamos con unas tasas de paro gigantes que Landaluce no ve o no quiere ver. Esta es la principal preocupación de la sociedad, y sin embargo no se preparan planes desde el Ayuntamiento, no existe ese impulso a la hora de promover trabajos dignos, especialmente para nuestros jóvenes. 

¿En qué ha cambiado Algeciras para mejorar la vida de su ciudadanía? Paseando por ella pocos cambios se ven. Y cuando se pregunta a los algecireños y algecireñas por actuaciones que hacen que una ciudad evoluciones apenas saben qué decir. 

Da igual donde miremos. Las barriadas se encuentran abandonadas, aunque José Ignacio Landaluce haya prometido numerosas veces que este mandato sería “el de las barriadas”. Proyectos como el Centro de Interpretación Paco de Lucía han pasado tres años guardados en un cajón con el temor a perder la subvención por demora y falta de gestión. Los autobuses son insuficientes y viejos, no pueden cumplir en ocasiones con su recorrido y mucho menos en hora. Y esto son solo dos ejemplos, pues la lista es interminable. 

¿Y los grandes proyectos prometidos? El asilo de San José continúa cerrado, sin restaurar, a la espera de atención por parte del Ayuntamiento. El parking La Escalinata, consecuencia de las nefastas decisiones urbanísticas del PA y PP en los 90, también espera su demolición. La construcción de un pabellón deportivo en San García resultó ser una promesa vacía de la campaña de Landaluce; el lago marítimo y La playa de mi barrio, los dos grandes titulares del alcalde, duermen el sueño de los justos. Proyectos que nos gustaría ver realizados, pero nos tememos que no será así. Landaluce ha centrado sus diez años de mandato en “arreglar” su barriada. El denominado por él mismo como barrio de La Caridad ha sido centro de los fondos europeos para su rehabilitación con asfaltado, alumbrado, muchas macetas y alguna actuación musical, pero sin un proyecto consensuado se ha demostrado que solo son un lavado de cara que nunca es suficiente. La pérdida de comercios y el éxodo poblacional así lo demuestran. Sus 10 años se traducen en muchos titulares que terminan siendo promesas incumplidas: una ciudad descontenta y una herencia preocupante. Una deuda cada vez mayor que pagarán nuestros nietos por obra y gracia de las pataditas para delante a las que nos tiene acostumbrados (más de 240 millones de euros así lo atestiguan). 

La pregunta que nos hacemos es ¿Qué ha hecho Landaluce por Algeciras? ¿En qué ha mejorado nuestra ciudad? Solo vemos una década perdida entre mucha foto y propaganda pagada por todos los algecireños. Algeciras no se merece esto.

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